CRÓNICA - Fin de semana en Miami

El pasado 14 de septiembre viajé con mis padres a la ciudad de Miami, Estados Unidos, con la intención de disfrutar del puente junto con mi hermano, mi cuñada y mi sobrina de 1 año.


El viaje de ida no fue tan temprano; alrededor de las 12 del mediodía partimos hacia el aeropuerto con la intención de llegar con calma y con tiempo para almorzar algo antes de abordar el avión. El vuelo salió a las 4 de la tarde y, debido a la diferencia horaria con Miami, la hora de llegada fue a las 9 de la noche. Pasamos por migración sin ningún tipo de dificultad y procedimos a salir a la calle para esperar a mi hermano, quien amablemente nos recogió.


Vuelo de ida.


Al llegar a la casa de mi hermano, nos recibieron con una deliciosa pasta para cenar algo antes de irnos a dormir, ya que había sido un día muy cansado tanto para nosotros como para ellos. A la mañana siguiente, pudimos saludar a mi sobrina, quien se había ido a dormir temprano, razón por la que no pudimos verla la noche anterior.


El domingo no fue muy productivo de mi parte. Me quedé sentado frente al televisor viendo los partidos de la NFL, pero me tomé el tiempo para distraerme un rato y jugar con mi sobrina. A pesar de que estaba un poco resfriada, se mostró de buen humor para jugar conmigo. Por la noche, cenamos carne asada.


El lunes fue un día bastante más activo. Por la mañana, fui con mis papás y mi sobrina a un centro comercial para desayunar, pero la bebé comenzó a bostezar, lo que nos hizo entender que tenía sueño, así que decidimos regresar enseguida. Durante el día, mis papás se dedicaron a entretener a la bebé, ya que tenía un poco de fiebre y no fue una tarea sencilla. Mi hermano y mi cuñada tenían que trabajar, por lo que les fue difícil ayudarnos en ese aspecto. Por la noche, dejamos a la bebé dormida y aprovechamos para ir a la tienda Marshalls.


Esa misma noche tuvimos nuestra última cena antes de partir hacia el aeropuerto. A las 3 de la mañana llegó nuestro Uber y, sin hacer mucho ruido, dejamos la casa. No había mucha gente en el aeropuerto, por lo que el paso por el área de seguridad fue muy tranquilo; además, tuvimos tiempo para comprar unos snacks antes de viajar.


El regreso a México fue un poco más caótico. El trayecto del Aeropuerto Benito Juárez a mi casa duró aproximadamente 2 horas, pero llegamos a tiempo para que yo recogiera mi coche y pudiera asistir a la universidad.


A pesar de que no realizamos actividades como ir a la playa o salir a comer, fue un fin de semana muy productivo en el que pudimos convivir de manera muy amena entre todos.


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