Impacto social de la suspensión del ascenso y descenso en México

En el año 2020, la Federación Mexicana de Fútbol anunció la suspensión temporal del ascenso y descenso en el fútbol mexicano por un periodo de seis años, bajo el argumento de fortalecer la estructura económica y deportiva de los clubes de la entonces recién creada Liga de Expansión MX. Esta medida buscaba garantizar la estabilidad financiera de las instituciones; sin embargo, la decisión generó una profunda inconformidad entre los clubes del ascenso y sus aficionados, quienes consideraron que se les arrebató la posibilidad de competir en igualdad de condiciones y alcanzar el máximo circuito.

A partir del año 2020, la suspensión del ascenso y descenso en el futbol mexicano generó un desencanto en los aficionados de ambas divisiones. Por un lado, los aficionados de los equipos en la Liga de Expansión se encuentran frustrados por el hecho de no poder ver a sus equipos triunfar y llegar a la máxima categoría. Por otro lado, los aficionados de la Liga MX no se divierten como antes; sienten que los torneos se volvieron predecibles y que la competitividad en los últimos puestos de la tabla de cocientes ya no es tan intensa como lo era antes. 


Atlante es el único equipo con certificación para ascender. Foto: Getty Images

Baja asistencia a los estadios


Acorde a los datos de la propia Federación Mexicana de Futbol, el porcentaje de personas a las que les gusta ver, jugar o estar al tanto del futbol es de 63.5%. De esta manera, hubo una recuperación de 5.5 puntos porcentuales en 2025 con respecto a 2022 y un incremento de 8.2 puntos porcentuales con respecto a 2020, año en el que se suspendió el ascenso y descenso. Sin embargo, la asistencia a los estadios nos muestra la otra cara de la moneda. 


Los estadios de la Liga de Expansión cuentan con una capacidad promedio de 23,572 espectadores; sin embargo, acorde a los datos de Transfermarkt, el promedio de asistencia de la temporada anterior apenas llegó a los 3,152 espectadores por encuentro. 


El periodista Esaú Sumano Murillo abordó el impacto social de las medidas de la FMF, señalando un claro desencanto entre los seguidores de la Liga de Expansión. Según Murillo, la eliminación del ascenso afectó profundamente a los aficionados, quienes tenían la esperanza e ilusión de ver a sus equipos ascender a la máxima categoría del fútbol mexicano tras un buen desempeño en la temporada. Esta decisión, afirmó, "golpeó su ánimo, sus sueños y su ilusión". 


Además de golpear la ilusión de los aficionados, señaló que incluso los jugadores de la Liga de Expansión se vieron afectados por el hecho de no saber qué sucederá con el futuro de sus carreras profesionales. 


De acuerdo con una encuesta realizada a 23 aficionados, la falta de competitividad ha provocado que el 56.5% vea menos partidos de la Liga MX. Por otro lado, un 39.1% de los encuestados mantiene su hábito de ver la liga con regularidad, mientras que un 4.3% ha dejado de verla por completo. El 100% de los encuestados afirmó que la suspensión del ascenso es algo negativo para el campeonato local. 



Por otro lado, el periodista Angel Huguez brindó puntos de vista similares a los de Esaú Sumano Murillo. El licenciado señaló que, debido a la amplia oferta de deportes que existe hoy en día, el “gancho” del fútbol mexicano se debilitó un poco ante la competencia. Sin embargo, el desencanto proveniente de los aficionados de otras regiones va aunado con la mudanza de los clubes. 


Huguez señaló que “el fútbol en México se desarrolló inicialmente concentrado en la región central del país, dejando de lado a las regiones del sur, norte y noroeste. Para integrarse al máximo nivel, estas regiones tradicionalmente han optado por dos vías principales: comprar una franquicia existente y trasladarla, o buscar el ascenso a Primera División por mérito deportivo. La opción más común es la segunda, ya que se considera una inversión generalmente más económica que implica la construcción de un equipo propio”.


Certificaciones para ascender


Acorde a un comunicado de la FMF, dentro de los requisitos establecidos para que los equipos puedan ascender, se contemplan seis apartados que forman parte de la estrategia de estabilización de la división: I) Expediente de afiliación, II) Infraestructura, III) Control económico, IV) Estructura institucional, V) Uso de recursos del Fondo de Mejoras y VI) Informe del plan de negocios por parte del consultor externo. En la última solicitud de certificación, Atlante fue el único que la consiguió.


Los equipos de la Liga de Expansión reciben un subsidio económico de 20 millones de pesos anuales; sin embargo, este apoyo se les retiró a los nueve clubes que acudieron al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para reclamar el regreso del ascenso. Meses después, Tlaxcala, Correcaminos, Tepatitlán y Alebrijes se retiraron de la demanda, dejando a Club Atlético La Paz, Morelia, Cancún FC, Mineros de Zacatecas, Venados y Leones Negros de la UDG en el reclamo. 


Acorde a las respuestas de la encuesta, un 52.2% de aficionados sienten que el regreso del ascenso y el descenso es una urgencia en el futbol mexicano; por otro lado, un 47.8% dijo que el ascenso debe volver, pero con reglas más claras para los equipos. Esto nos da a entender que las reglas de la Federación Mexicana de Futbol no están teniendo el alcance necesario para que los aficionados estén bien informados sobre lo que está sucediendo en la liga local. 


Transparencia incompleta en torno al ascenso y descenso

Como parte de esta investigación se presentaron dos solicitudes de acceso a la información para conocer el papel de las instituciones en la suspensión y eventual retorno del ascenso y descenso en el fútbol mexicano. La primera, dirigida a la CONADE, pidió los lineamientos oficiales sobre la certificación de clubes de la Liga de Expansión MX para ascender entre 2019 y 2025. Sin embargo, no obtuvo respuesta, lo que evidencia la falta de claridad y accesibilidad en documentos que deberían fundamentar el modelo competitivo del país.

La segunda solicitud buscó registros de reuniones, minutas, comunicaciones o acuerdos entre la CONADE y la Federación Mexicana de Fútbol respecto a la eliminación del ascenso y su posible regreso. En este caso sí hubo contestación, aunque la dependencia declaró no poseer ni generar esa información, remitiendo al solicitante directamente a la FMF. Este contraste confirma un vacío institucional: las decisiones que definen la estructura del fútbol mexicano se toman fuera del escrutinio público y sin documentación disponible para la ciudadanía.

Un reto para la Federación Mexicana de Futbol

La Liga MX se encuentra trabajando constantemente con el afán de priorizar el desarrollo de los futbolistas mexicanos. Los efectos de un intento de estabilización financiera por parte de la liga local conllevaron un desencanto evidente por parte de “la gente común” que sueña con ver ascender a su equipo de segunda división. 


Ahora, se nota menos pasión en los aficionados. Ya no existe la misma presión del lado de la Liga MX para descender, y por otro lado, no existe ambición en la Liga de Expansión para subir a la máxima categoría. Los aficionados de provincias con menos dinero, que tengan a su equipo en la Expansión, ya no tienen la ilusión de ver a su equipo en primera.


El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) emitió un fallo el pasado 4 de septiembre que ratificó el acuerdo de 2020 a favor de la Liga MX, manteniendo el sistema actual de ascenso y descenso. No obstante, el comunicado del TAS fue explícito en la necesidad de honrar el contrato preexistente. Por consiguiente, y salvo circunstancias imprevistas, se espera que el sistema de ascenso y descenso se restablezca a partir del próximo año.


La operación del futbol mexicano se ha vuelto un ejercicio de alta complejidad estratégica. Las reglas que impone la Federación, como la conocida norma de menores —diseñada para impulsar el talento nacional emergente— y la restricción a los jugadores "No Formados en México" —que limita la presencia de elementos extranjeros o sin proceso formativo local—, si bien buscan elevar el nivel competitivo a largo plazo, han superpuesto una intrincada capa de dificultad en la gestión de las plantillas.


Es debido a este denso entramado normativo —al que se suman posibles directrices sobre ascenso, descenso o multipropiedad— que las instituciones deportivas se ven ante la necesidad ineludible de elevar el estándar y profesionalizar, de manera significativa, sus departamentos de relaciones públicas y comunicación organizacional.


La Federación se enfrenta al reto de justificar y comunicar con eficacia ante aficionados, patrocinadores y la prensa aquellas decisiones deportivas y administrativas que se derivan de estas complejas normativas. 


Cancún FC no cuenta con certificación para ascender a pesar de haber conseguido el título hace poco. Foto: Getty Images


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